SANTUARIO Y PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Gruta y Basílica. Quinta Normal, Santiago de Chile.


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“VIRGEN DE LOURDES, CUIDA NUESTRA PATRIA Y LLÉVANOS A JESÚS”

Jubileo de la Misericordia

1858 - Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes - 2017

Desde los inicios de nuestra historia patria, María, la Madre de Jesús, ha estado presente en el alma, en la vida y en el quehacer de los habitantes de esta tierra llamada Chile. San Martín, O'Higgins, Prat y otros próceres pusieron la gesta de la Independencia bajo su protección.

De sur a norte y de mar a cordillera se expresan en mil cánticos y poemas las loas a la Madre del Señor, a la Madre de Chile, a la Virgen María.

A Ella le pedimos, en estos días de dolor, que cuide nuestra patria, herida esta vez, por el fuego que arrasa bosques, poblados y casas de humildes campesinos y guardabosques. El dolor llegó en forma de llamas de fuego, pero de esas mismas llamas ha nacido, antes que las brasas se apaguen, la solidaridad y la ayuda de miles de chilenos. Eso se ha expresado y se expresa de muchas maneras.

Por allá, por un rincón de un poblado, en medio de los árboles quemados que apenas dejan el paso a los vehículos solidarios, nace la convivencia en torno a una buena tortilla, a una churrasca (pan campesino rápido que tiene su capital en la zona de Santa Cruz y alrededores), o a un pan candeal. El pan candeal es una de las sabrosas herencias españolas que se conservan en nuestros campos de la zona centro sur de Chile. Es el sabor de Castilla que se hizo chileno-campesino. Gabriela Mistral hizo su elogio.

El pan compartido es el mejor signo de nuestra amistad y solidaridad. Jesús, el hijo de María se hizo pan, alimento. Es la Eucaristía. Dice el fundador de los Asuncionistas, el Venerable Padre Manuel D'Alzon: “Después de su Madre, Jesús a nadie amó tanto como a su Iglesia. Ella es su Esposa, su Cuerpo”. Somos la Iglesia amada del Señor. Con gracia y pecado caminamos construyendo el Reino.

Los caminos de la solidaridad son pasos para llegar a Jesús. Estos días de tragedia han despertado el bien obrar. Cientos de personas de toda edad y clase social se apuntan para colaborar como voluntarios y cientos de chilenos simplemente se fueron a los lugares afectados. Brota lo bueno de las personas. Los humanos somos solidarios, no es una característica solamente de los chilenos.

Durante este tiempo de novena y fiesta de Lourdes, queremos que la Virgen nos muestre nítidamente a su hijo Jesús. Sin embargo, el buen cristiano no solamente contempla embelesado al Señor, sino que se esfuerza por imitarle, por hacerle caso a sus enseñanzas, a su Mensaje. Señala Manuel D'Alzon: “Lo que debo trabajar sin cesar es formar a Jesucristo en mí, formar a Jesús en la Iglesia, en la sociedad. He ahí lo que se me pide”. Y agrega el padre D'Alzon: “Jesús es mi Dios y, como Dios, es la plenitud del ser: En Él tenemos la vida, la respiración y todas las cosas; en él vivimos, nos movemos y existimos. Jesús ha querido hacerse nuestro hermano, y se encarga de hablar en nuestro nombre, cubierto, como quiere estar, con nuestros pecados, para sufrir en su humanidad sus consecuencias; pero noten que Nuestro Señor es nuestro Dios, que desea ser adorado, y con la adorable Trinidad recibe este honor y esta gloria”.

Lourdes es un regalo de Dios a la humanidad. Este regalo, este presente se hizo realidad en una montaña de Francia, hace 159 años. Este regalo de Dios a los hombres y mujeres de buena voluntad se manifiesta en un reguero de amor que brota de la fuente milagrosa de Lourdes. A Lourdes se va con la carga de nuestra vida y se regresa con la frescura de haber bebido en una fuente de vida.

Desde la venida del Mesías, de Jesús, la humanidad entera ha edificado una fraternidad construida de pequeños signos. Lo más grande e importante de los hermanos de Jesús, es lo que no se ve, la obra oculta como semilla recién acogida por la tierra.

Dice Francisco: “La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo» (Marcos 4,26-27)”. Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.

Bernardita Soubirous, la niña que nos enseñó lo que la Virgen pedía en Lourdes, es un ejemplo y un modelo de sencillez y humildad. La vida de la jovencita, después de las apariciones, estuvo llena de enfermedades, penalidades y humillaciones, pero con todo esto fue adquiriendo un grado de santidad tan grande que se ganó enorme premio: el cielo. Por eso le decimos santa. Todos estamos llamados a ser santos.

Con la Virgen de Lourdes cuidemos Chile y caminemos conforme a la enseñanza de Jesús.

HNO. RAMÓN GUTIÉRREZ PAVEZ, a.a.
Responsable Santuario y Superior Comunidad
Ntra. Sra. de Lourdes, Chile.

Santiago, 2 de febrero de 2017.

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