SANTUARIO Y PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Gruta y Basílica. Quinta Normal, Santiago de Chile.


Inicio > Liturgia y Devoción > Recursos Pastorales


Recursos Pastorales > Semana Santa

SEMANA SANTA

Entrada a Jerusalén

DOMINGO DE RAMOS:

La gente sencilla acogió con entusiasmo a Jesús en su entrada en Jerusalén. Veían en Él al anunciador de la Buena Noticia del amor de Dios compartido para todos. Bendito el que viene en nombre del Señor.

Un anuncio sencillo: hasta los niños lo cantaban.

Hoy nos unimos a esta aclamación popular sin olvidar que la confabulación de los poderosos convertirá la aclamación en tragedia. Por eso, en la Misa, leemos la Pasión de Jesús.

La Última Cena

JUEVES SANTO:

Los poderosos han decidido la muerte de Jesús. Él la acepta voluntariamente. Y se reúne con sus más cercanos seguidores, para despedirse y para dejarles el signo y la garantía de que siempre seguirá estando entre ellos: parte el pan, hace pasar la copa de vino. Son su cuerpo y su sangre, su vida, alimento confortante entonces y ahora.

La Crucifixión

VIERNES SANTO:

La cruz. Suplicio para criminales. La confabulación de los poderosos parece haber triunfado: Jesús estorbaba y es liquidado. Pero en la reunión cristiana de hoy leemos la Pasión según san Juan, que ve ya en la cruz el triunfo de la apuesta y la convicción de Dios: “Donde no hay amor, pon amor, y sacarás amor”. Nosotros contemplamos al Crucificado e intuimos en Él la respuesta a las preguntas sin respuesta.

Resurrección

VIGILIA PASCUAL:

En la oscuridad de nuestra noche, arde ante las puertas de la iglesia un fuego nuevo. Y en Él encendemos el cirio pascual que simboliza la luz siempre nueva de Jesús. Porque Él vive resucitado entre nosotros, nos regenera con el agua del bautismo y nos estimula con el alimento del pan y la alegría del vino que cada domingo compartimos en la Misa. Por eso, surge nuestro canto jubiloso, el ALELUYA. La confabulación quería terminar con Jesús, pero el resultado es muy distinto: hay un camino de amor y de alegría que desemboca en una fiesta de comunión entre todos y con Dios para siempre.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN:

Cristo Resucitado

Dios Padre no ha permitido que creciese la hierba en el sepulcro de Jesús: ¡LE HA RESUCITADO!

Dios Padre, resucitando a Jesús, despierta e inflama nuestra esperanza, garantizándonos que, si seguimos de veras a Cristo, nosotros también llegaremos a la vida en plenitud.

Dios Padre, resucitando a Jesús, nos recuerda que, aunque el sufrimiento y la muerte nos parezcan absurdos y desconcertantes, no son en absoluto inútiles y sin sentido.

Dios Padre, resucitando a Jesús, nos lleva a contemplar lo que nos rodea y en especial a todas las personas -cada persona- con una mirada completamente renovada.

<< Recursos Pastorales <<

Información General | Mapa del Sitio | Condiciones de Uso | Salir a Portada